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Si estás de mal humor, lleno de energías negativas como el odio o los celos, una antigua técnica tibetana llamada “el rugido del león” podría ayudarte. El primer paso sugiere sentarse ante un espejo y pensar que eres un león y no un ser humano. Para ello, tienes que cumplir con todas sus facetas, desde poner cara de león hasta practicar el rugido. Repite estas mismas acciones hasta que las imaginaciones se vuelvan tan reales que verdaderamente sientas que eres un león.

Una vez conseguido ese punto, todo el odio, celos y mal humor desaparecerán cayendo en un silencio profundo que te hará llegar a esa paz mental que tanto se demanda.

De esta técnica viene que en los monasterios tibetanos tengan una habitación específica llena de espejos para realizar el rugido del león. Cuando alguien esté sufriendo tendrá que permanecer allí hasta llegar al clímax. Pero, ¿Cómo sabrán que esa persona está libre de las energías negativas y puede salir de la habitación de los espejos? Es sencillo, cuando alcance el clímax se escuchará el verdadero rugido y entonces, todo el monasterio lo acogerá como una persona totalmente diferente. La duración de la técnica depende de cada persona pudiendo ser entre tres y siete días. Durante este proceso, la persona recibe todo lo necesario como la comida en la habitación, pero sin permitirle salir de ella para no perder la esencia del león.

En el rugido, todas las células de su cuerpo rugen expulsando las malas energías y olvidando así lo que es el enfado, ya que no volveremos a ver a esa persona enfadada.

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